A través de su singular arquitectura, El Castillo se alza como un testigo vivo de la historia de la región, que cautivó a la aristocracia a partir de la década del '30.
Hoy sus puertas se abren a quienes buscan un espacio de descanso en medio de la naturaleza, y eligen disfrutar de cada uno de los rincones, con una excelente gastronomía e innumerables actividades al aire libre.














